Los maestros de la República en Manresa.
Trayectorias, pedagogías y depuraciones

El precio de la depuración

El proceso de depuración del profesorado de primaria y de secundaria en Cataluña se llevó a cabo de una manera rápida y efectiva entre los años 1939 y 1942. De todos modos, posteriormente, el proceso de depuración se fue alargando en el tiempo y cayó sobre las personas que habían abandonado el país después de la Guerra Civil y que habían decidido volver más adelante o bien sobre aquellas que, en un primer momento, no osaron presentarse a las autoridades franquistas por miedo a las represalias y lo hicieron posteriormente. La posibilidad de presentar recurso contra las sanciones alargó más en el tiempo todo este proceso y todavía durante los años 60, tras más de 20 años de haberse terminado la Guerra Civil, estaban resolviéndose recursos sancionadores contra maestros.

El franquismo sancionó casi la tercera parte 
del magisterio catalán y la décima parte de los maestros 
catalanes tuvo que huir de España.

La cantidad de maestros sancionados por los procesos de depuración fue muy importante. El 29% de los maestros catalanes fueron sancionados de alguna manera en el proceso de depuración y cabe destacar que el 11% fueron separados del servicio o inhabilitados.

RESOLUCIONES DEFINITIVAS DE EXPEDIENTES DE DEPURACIÓN ADOPTADAS POR MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL PARA PROVINCIAS

 

Barcelona

Girona

Lleida

Tarragona

CATALUNYA

Confirmación en el cargo

1.630
(68’2%)

768
(70’9%)

775
(74’7%)

804
(74’2%)

3.977
(71’1%)

Separación o inhabilitación definitiva

364
(15’2%)

119
(11%)

47
(4’5%)

87
(8%)

617
(11%)

Suspensión o inhabilitación temporal

47
(1’9%)

32
(2’9%)

77
(7’4%)

66
(6’1%)

222
(4%)

Traslado de localidad

259
(10’8%)

75
(6’9%)

103
(10%)

96
(8’8%)

533
(9’5%)

Inhabilitación cargos directivos

50
(2’1%)

84
(7’8%)

20
(1’9%)

28
(2’6%)

182
(3’2%)

Otros

43
(1’8%)

5
(0’5%)

16
(1’5%)

3
(0’3%)

67
(1’2%)

TOTAL

2.393

1.083

1.038

1.084

5.598

Fuente: MORENTE VALERO, F. La depuración franquista del magisterio público. Un estado de la cuestión. Hispania. 2001, vol 61, núm. 208.

La cifra de maestros conocidos exiliados es de 450; la absoluta mayoría de estos maestros ya no se presentaron al proceso de depuración y, por lo tanto, se deberían añadir a los 1.621 maestros del cuadro anterior que constan como represaliados por el proceso de depuración. La cifra es impresionante si calculamos que, entre exiliados y represaliados, la tercera parte del magisterio público catalán sufrió la represión franquista. Es fácil deducir que la mayoría de los maestros que se exiliaron lo hicieron porque sabían o temían que su libertad o su vida peligraban tras la derrota republicana. Se fueron muchos de los que estaban más comprometidos con la sociedad, los que habían abrazado con más empuje las ideas de la Escuela Nueva y que se habían distinguido luchando por la libertad de los oprimidos o por la libertad nacional de Catalunya.

La depuración de la enseñanza, en Cataluña, cercenó toda la labor de mejora de la educación que se había iniciado en el país a partir de principios del siglo XX mediante la incorporación de las nuevas técnicas pedagógicas de la Escuela Nueva, el trabajo realizado para la democratización de la escuela y la incorporación de la lengua catalana en la instrucción pública. Además significó la supresión de los avances que habían hecho posible las actividades que contribuían a mejorar la educación en general, como habían sido las colonias escolares de la Generalitat de Cataluña, o bien la mejora pedagógica del profesorado, como eran las Escoles d’Estiu. El profesorado represaliado que permaneció en la enseñanza (y otros maestros que habían participado de la renovación educativa que produjeron los años 30 y que por una razón u otra no llegaron a ser sancionados) tuvieron que vivir y trabajar durante la posguerra y todo el franquismo bajo un estricto control ideológico y con el miedo a las represalias si actuaban de acuerdo con los ideales educativos que habían defendido y practicado en el período republicano.

La depuración del magisterio supuso el alejamiento de la escuela catalana de los avances que habían transformado Cataluña en uno de los centros más dinámicos, desde el punto de vista pedagógico, de los países de Europa occidental. La falta de profesorado provocada por la depuración fue suplida, en toda España, por militares que habían participado en la guerra en el bando franquista, heridos y mutilados de guerra, y se convocaron oposiciones con acceso restringido para excombatientes sin ninguna preparación pedagógica ni profesional que hicieron pervivir el fascismo en los centros educativos a través de los cantos patrióticos, el levantamiento diario de la bandera española con todo el alumnado en formación militar, los castigos corporales y la mitificación continua de la imagen del Caudillo de España a través de los libros de texto, junto con los valores del catolicismo más tradicional y retrógrado.

La descatalanización de la enseñanza, uno de los objetivos de la depuración de los maestros en Cataluña, se produjo más por la separación de los maestros más activos y que más habían trabajado por la renovación pedagógica y la escuela catalana que no por una llegada importante de maestros castellanos afines al bando franquista, acompañada por un control ideológico absoluto del profesorado y por el miedo que producía el hecho de perder el trabajo o la cárcel. Además, los cargos directivos de los centros educativos públicos pasaron a ser ostentados por los maestros, catalanes o no, que se habían opuesto más a los adelantos pedagógicos y a la catalanización de la escuela durante el período republicano e intentaron borrar cualquier huella que hubiera quedado de estos progresos.